Prisas y más prisas... Me tengo que disculpar porque ultimamente no paro por aquí a contaros como me va o que vamos cocinando por casa. Ha sido un mes de visitas (les mando un besazo a Víctor, Antonio, Rebe y a mi madre, que se acaba de marchar), de volver a tomar el pulso al trabajo. Y cuesta, vaya que si cuesta. Ultimamente las prisas me persiguen, o tengo esa sensación.
Espero que no me lo tengas demasiado en cuenta, voy un poco mal de tiempo; espero resarcirme este fin de semana, más tranquilo... Por el momento aqui te dejo estos calabacines rellenos!!
Calabacines rellenos
Ingredientes
(para dos personas)
-1 calabacín mediano.
-300 grs. de carne de cerdo picada.
-200 grs. de tomate triturado y tamizado.
-1/2 cebolla.
-2 dientes de ajo.
-1/2 vaso de vino blanco seco (o jerez).
-1 cucharadita rasa de sal.
-1/2 cucharadita de pimienta negra.
-1 cucharadita de comino molido (si tienes ocasión, prueba la alcaravea).
Como
1. Precalienta el horno a 160º; lava el calabacín, corta una rebanada de cada extremo y todo el calabacín en transversal, para tener dos mitades a lo largo. Con la punta de un cuchillo afilado, entalla cada una de las mitades como si fueras a construir dos barquitas, dejando unas paredes de 5 mm de espesor. No vacies la carne, solo haz varios cortes en sentido diagonal sobre ella; cuando esté asada, saldrá más facilmente.
Pon los calabacines en una bandeja para horno y aceitalos un poco antes de asarlos. Tres cuartos de hora es el tiempo aproximado.
2. Mientras se asan los calabacines, por una cacerola a fuego medio con la mantequilla (y dos gotas de aceite de oliva para que no se queme) y pon dentro la cebolla y los ajos finamente troceados; 5 o 6 minutos después, añade la carne, sube el fuego y remueve constantemente hasta que tome color. Cuando se haya dorado por igual, reduce el fuego a bajo y añade el tomate. Deja cocer suavemente durante 1/2 hora, removiendo de cuando en cuando y tapado con una tapadera "perforada".
3. Cuando la carne lleve 30 minutos cociendo, añade el vino blanco, la sal, la pimienta y el comino. Deja evaporar el vino durante otros diez minutos al menos, o hasta que el relleno quede lo suficientemente consistente.
4. Cuando los calabacines hayan cumplido su tiempo, vacíalos con ayuda de una cucharilla. Es más fácil si tienes tiempo y puedes dejar que se enfríen un poco. Puedes utilizar la misma cucharilla para volver a rellenarlos con la carne.
Una vez rellenos, espolvoréalos con pan rallado (o semillas de sésamo blanco), rocíalos con aceite de oliva y ponlos a gratinar en el horno (sólo la resistencia superior), con una temperatura de 170º unos 8 minutos (o hasta que el ojo te diga que está bueno).
Consejo: pruébalos con alcaravea en lugar de comino, o con albahaca fresca servida en el último momento.
Por casa le solemos poner cuscús como guarnición (parece que combina bien, no?).
Abrazos gordos, cuídate mucho y mándame novedades que vayas descubriendo por esos mundos!!!
Paranoia, paranoia. Estabamos Natuca y yo viendo lo que el pc llama "mis imágenes" y nosotros nuestras imágenes y había una foto de un cuadro basado en una foto que le hizo mi abuelo a mi madre; al lado en la copia índice, estaba la misma imagen, pero en formato de vídeo. Ni Natuca ni yo recordábamos haber grabado en video el cuadro, asi que con curiosidad pulsamos secundario y abrir.
El personaje central del cuadro, mi madre con 16 años se empezó a mover despacio sobre su fondo verdiazul con la misma nariz mal conseguida con que la retraté. Durante los ultimos dos segundos de un grabación total de veinte segundos se coló en el encuadre la cara de mi abuelo, al que nunca conocí, si no por fotos.
No tenía idea de cómo comenzar a escribirte de una forma original; espero que esta miniatura de cuento te haya gustado y si te ha gustado te recomiendo que leas al maestro del relato en lengua castellana: Don Julio Cortázar (en especial sus cuentos).
Aunque la foto de la receta lleva más de una semana en la tarjeta de la cámara, no he tenido tiempo hasta hoy de editarla. Sin embargo parece que todavia huele...
Me queria disculpar con todos los gastronautas, y en especial con una persona fidelisima que nos lee absolutamente todos los dias (gracias, nano!)
Es un plato muy sencillo pero muy sabroso, que aproveche!
PEQUEÑO ARROZ DE MARISCO
Ingredientes:
(Para dos personas)
- 150 grs de arroz redondo.
- 16 langostinos.
- 100 grs de almejas.
- 1/2 pimiento verde.
- 1/2 pimiento rojo.
- 1 puerro.
- 1 cebolla mediana.
- 2 dientes de ajo.
- 1/2 copa de vino blanco seco.
- 1/2 l. de agua.
- 1/2 cucharadita de hebras de azafrán.
- 4 cucharadas de tomate tamizado.
Como:
1. Lava el arroz bajo el grifo con agua fría, hasta que esta salga clara; escúrrelo y resérvalo. Pon también las almejas en un bol con agua fría y una cucharadita de sal para que suelten la arena al abrirse.
Pica la cebolla, el ajo y los pimientos en cuadraditos y ponlos a ablandar a fuego medio en una sartén, con tres cucharadas de aceite de oliva. Mientras se va ablandando, limpia los langostinos reservando por un lado las colas limpias y por otro las cáscaras y cabezas.
2. Cuando las verduras estén blandas, reserva la mitad de ellas para mezclar con el arroz en el último momento (están más sabrosas que si cuecen todo el tiempo con el arroz). La otra mitad la volvemos a colocar al fuego, añadimos los desperdicios de los langostinos y salteamos a fuego un poco más alto, durante cinco minutos, removiendo constantemente y añadiendo algo más de aceite si fuera necesario. Las cabezas irán pasando de rosa al anaranjado en ese momento, añade el vino blanco, para desfondar la cazuela,y reduce de nuevo el fuego. Un par de minutos después del primer hervor, añade el agua y deja cocer tapado no más de 20 minutos. Desespuma la supercie con una espumadera.
3. Pon en un mortero las hebras de azafrán con una cucharada de sal gruesa y muélelo concienzudamente hasta que tengas una fina sal anaranjada (la sal gruesa ayuda a romper el azafrán). Añade esta sal al caldo, pruébalo y añade más sal si fuera necesario. Un consejo: este caldo debe ser sabroso, ya que el arroz debe salarse exclusivamente por absorción del mismo.
4. Coloca una cazuela a fuego medio con dos cucharadas de aceite; cuando se caliente, fríe en el el tomate tamizado durante unos cinco minutos para que reduzca un poco el exceso de agua.
Añade el arroz y las almejas al tomate y cuando empieze a hervir añade el caldo de marisco (filtrado y caliente) con un cazo, de poco en poco, comprobando el punto del arroz cada vez que añadas caldo. ¿Cuánto tiempo? Pues el arroz es algo especial: te recomiendo que lo vigiles cada poco y vayas añadiendo lo que necesite de caldo en cada momento, como ocurre con los rissotos; eso si, que no quede demasiado seco, pues se pegaría. Casi al final añade las colas limpias de los langostinos (estarán listas en 3-4 minutos).
5. Por último, añade las verduras salteadas al arroz.
Hay muchas formas de preparar arroces marineros; en todos ellos, lo fundamental es el caldo que se le añade. Cocinar demasiado tiempo caldos de pescado y marisco puede amargarlos.
Espero que te animes a probarlo y me cuentes como te fué; a lo mejor no me he explicado mucho en esta receta, pero es dificil describir la forma de trabajar en fuegos diferentes (espero haber logrado explicarme).
Una receta de la tierruca. Me la habían solicitado tiempo atrás, pero por unas cosas y otras no di con el momento de preparar ninguna, como tampoco he preparado hasta ahora algún plato de la gastronomía aragonesa (pero todo se andará.
Los sobaos pasiegos son, como su apellido indica, una preparación típica del Valle del Pas en Cantabria, aunque su elaboración en forma industrial ha traspasado fronteras y ahora está presente en todas partes del país. Estos sobaos industriales no son tan buenos como sus hermanos caseros, entre otras cosas porque las casas que los elaboran no utilizan siempre la cantidad de mantequilla adecuada, que es el toque característico de los sobaos con mayúscula.
Merece la pena hacer en casa una remesa de sobaos, ya que se conservan en condiciones relativamente buenas durante una semana o más, es un alimento completisimo para comenzar la mañana con arrestos para todo el día y la receta no puede ser más sencilla, como verás.
Los moldes se pueden comprar en muchos comercios de precio limitado o grandes superficies; si tienes tiempo, puedes fabricarlos tú mismo con papel parafinado y una grapadora pequeña de oficina.
SOBAOS PASIEGOS
Ingredientes
(para 12 sobaos de 10x5 cms)
-250 grs de mantequilla.
-250 grs de harina de trigo.
-250 grs de azúcar blanca.
-1 cucharada de ralladura de limón.
-1 cucharadita de sal.
-3 huevos batidos.
-2 cucharaditas colmadas de levadura en polvo.
Como
1. Precalienta el horno a 180º.Funde la mantequilla a temperatura ambiente en un bol con capacidad para 2 litros; añade el azúcar, la ralladura, la sal y los huevos. Algunas recetas añaden también una cucharada de ron en este punto de la elaboración.
Mezcla bien todos los ingredientes para conseguir una mezcla homogénea (te serán utiles las varillas de repostería).
2. En otro bol, un poco más pequeño, mezcla la harina y la levadura. Ve incorporando esta mezcla a la mezcla líquida poco a poco removiendo bien y constantemente con las varillas para evitar que se formen grumos (si quieres asegurarte del todo, añade la harina con un colador para que quede fina y sin "bolitas".
3. Vierte la mezcla conseguida en los moldes con ayuda de un cazo (o una manga pastelera), llenándolos solo hasta la mitad de su altura, ya que crecerán por efecto de la levadura. Es importante que rellenes los moldes ya colocados en una bandeja de fondo plano para horno.
4. Mete la bandeja en el horno, a media altura, y programa un avisador: 20 minutos es un tiempo más que suficiente. Si el color no fuera aún el deseado, utiliza solo la resistecia superior del horno para gratinarlos hasta que el color sea apetecible.
Te aseguro que estos si que son sobaos y, como puedes ver, nada complicados de hacer.
Espero que te animes y lo intentes. Ya me contarás como te quedaron.
Un buen consejo sobre libros, sobre libros de poesía, sería decirle a alguien que, a veces, éstos no tienen lomos, tapas y páginas. De escuchar música que no entendía o que daba igual que entendiera -canciones de muevetucintuuura...-, había criado "unas como escamas", que tengo para mi que eran de la exacta naturaleza de aquellas que cegaban los ojos de Saulo. Con la edad se me cayeron y ahora... oigo! Oigo boleros, copla, son cubano, tangos, poetas que cantan (con mejor o peor voz). Una desbordante fuente de conocimientos, transmitida en un sutil nivel, a veces travestida de música que desmiente la sabiduría que encierra, como los refranes y como algunos chistes. Otro buen consejo sería pedirte que entrases en el blog de Carmen (puedes acceder desde este blog)
Uno de estos poetas que me gusta escuchar (una vez tuve el gusto de escucharle en directo), es Manolo García; poeta, y además de peso. Ahora estoy escuchando un disco intenso, de una musicalidad cuidadísima y unas letras que flirtean con el misticismo (y, es más, con el misticismo sufí, heredero de Omar Khayyâm): el album se titula "Nunca el tiempo es perdido". Por citar unos versos de Manolo: "Porque sé que la fé es creer en algun dios aunque no exista, o en existir aunque ese dios a veces no crea en ti; caminar aunque no brille tu estrella... como tú camino por esta senda que pronto será yerma."
Como este gran sabio dice en otra canción de el disco, de quimeras me alimento, con simplezas me contento.
La receta es muyyyy simple. Es muy apropiada para el veranito, acompañada de una ensalada que tampoco te llevará mucho tiempo preparar (o un arroz). Evidentemente, se puede alternar con otros pescados o aportar toques de color y sabor con verduras, setas, fruta...
BROCHETAS DE SAMÓN Y LANGOSTINOS
Cocinar brochetas (en Asia más conocidas como satays) es una buena idea para ofrecer una presentación efectista sin complicar mucho la elaboración de plato. Los ingredientes han de ser lo más frescos posibles, para poder servir el pescado en su punto y jugoso.
Ingredientes
(para 6 brochetas):
-400 grs. de salmón en tacos de 3 cms, limpios de grasa y piel.
-18 langostinos crudos.
-2 dientes de ajo.
-1 cucharada de perejil picado (si lo puedes sustituir por eneldo fresco, mejor).
-1 cucharada de zumo de limón.
-1 cucharadita rasa de sal gruesa.
-30 cl de aceite de oliva virgen extra.
-6 brochetas de madera.
Como
1. Para empezar, pon en remojo las brochetas de madera con agua tibia, mientras limpias los langostinos (dejando unicamente las dos últimas corazas de la cola). Al absorver agua, las brochetas no se quemarán al cocinarlas.
Cuando las brochetas lleven 15 minutos en remojo, escúrrelas y adecúalas a la sartén que vayas a emplear, de la siguiente forma: la sartén debe tener el diámetro ajustado a la fuente de calor y debes cortar las brochetas aproximadamente a cuatro dedos menos que el diametro de la sartén.
Atraviésa con cada una de las brochetas tacos de salmón alternando con langostinos (o pimiento rojo y verde, champiñones, ajos tiernos...). Para esta receta, intercala dos tacos de salmón y tres langostinos por brocheta.
2. Cuando tengas formadas todas las brochetas, acerca la sartén al fuego (medio-alto), con dos cucharadas de aceite de oliva. Cuando esté caliente, inserta las brochetas sin que se toquen entre ellas. Es importante no voltearlas más que una vez porque, como ocurre con la carne, perdería jugosidad. Dale la vuelta a los 5 minutos aproximadamente (el salmón aparecerá marrón-tostado).
Al cocinar las brochetas solo por dos caras podrás observar el punto de cocinado del pescado; si es fresco, te recomiendo que no lo cocines demasiado: cuando acabes cada tanda, resévalas tapadas con papel de aluminio (se cocinarán un poco más por su propio calor).
3. Para acompañar estas brochetas u otras especialidades de plancha o brasa, suele combinar muy bien esta maravilla de la culinaria española: la emulsión de ajo (la llamo así porque tiene muchos nombres). Se trata de crear una crema espesa a base de los aceites naturales del ajo con un pequeño aporte de líquido, es este caso zumo de limón.
Necesitarás un mortero: añade al fondo la sal gruesa, que ayudará a que el ajo se asiente, y después el ajo pelado; machaca el ajo para reducirlo a pasta y añade el zumo de limón; sigue machacando y añade el aceite de poco en poco y sin parar de remover: se irá ligando como una mayonesa. Un consejo: si a esta emulsion le añades pasta de aguacate y cilantro fresco picado, conseguirás una salsa buenísima para carnes o pescados.
Salpica la emulsión con alguna aromática (para este caso el eneldo sería lo razonable, pero no hay porque ser siempre razonables) y sírvela con las brochetas.
Buen provecho para los que estéis a punto de comer! Espero haberos abierto el apetito!
Si alguna vez no me vuelven a ver. Asi empieza una canción de Andrés Calamaro, que vuelvo a escuchar en su versión más reciente (en el album El Regreso, que te recomiendo mucho); me sirve para anunciarte que proximamente volveré al trabajo y sus horarios, así que si bien si me volverás a ver, serán más espaciadas nuestras citas. Aunque aqui seguiré estando, claro.
Aprovecho para saludar a Zule, que me dejó un recado en el libro de visitas pidiéndome recetas para unas setas de San Jorge que tenían por casa. Para los que no las conozcáis, es una seta primaveral que se da hasta el comienzo de verano por los montes (parece que le gusta la sombra del endrino) y en los bosques de planifolios; es fiel al lugar de un año para otro.
Se puede parecer de forma y color al champiñón, con el que la confusión no va a más; pero es importante -si no tienes mucha idea- que las presiones con el dedo: si enrojece al contacto, deséchala (porque será una bruja -Inocybe patouilardii-, tóxica). La seta de San Jorge tiene un intenso olor a harina y sabor a harina fermentada.
Quizá hoy en día el nombre por el que más se le conoce es su nombre euskera, perretxico; se suelen servir salteadas o en revuelto, ya que con ingredientes poco sabrosos (huevos, leche, nata) se reconoce mejor su propio sabor.
Otra forma distinta y perfecta de saborearlas es cocinarlas con cebolla y ajo e incorporarlas a una bechamel a la que se le añade nata; esta crema puede servir para cubrir un plato de pasta, para hacer un rissotto (añadiéndola poco a poco al arroz) o, espesada, para acompañar asados como el que viene a continuación.
Espero haberte ayudado, Zule! Guárdanos unas pocas, por lo que más quieras!
LOMO DE CERDO ASADO
Esta receta estaba pero que muy buena... pero te animo a que la versionées probando con otros frutos secos de relleno u otras aromáticas: tomillo, romero, orégano, salvia, cáscaras de cítricos... Nosotros la hicimos con tomillo limonero (de una maceta que costó 2 euros... y hay para rato) y su sabor pungente y aroma a lima le iba de perlas).
Ingredientes
(para 2 personas):
-600 grs de lomo de cerdo deshuesado, en una pieza.
-6 dátiles deshuesados y rehidratados en vino blanco.
-1 cucharada de salvia picada (o tomillo limonero).
-2 cucharadas de mantequilla ablandada.
-Hilo para atar asados.
(para la salsa...)
-1 cucharada más de mantequilla.
-1/2 cucharadita de harina de trigo.
-1/2 vasito de vino blanco seco o jerez.
-2 dientes de ajo pelados.
-1/2 vasito de caldo de carne (o agua).
-1 ó 2 hojas de salvia (ó 1 ramita más de tomillo limonero), para perfumar la salsa.
Como
1. Precalienta en horno a 175-180º. Para empezar, tienes que pulir la pieza de carne: con un cuchillo afilado y mucho cuidado, limpia la grasa que pueda sobrar, nervios, etc. En la parte a la que estaban adheridas las costillas, la menos grasa, haz dos cortes paralelos profundos en el sentido del lomo, pero sin llegar a separar la pieza.
2. Pica fino la carne de los dátiles (o ciruelas, albaricoques, higos...) y mézclala con la mantequilla y con la aromática que emplées, ayudándote con los dedos hasta formar una pasta. Inserta esta pasta en los cortes.
3. Para que la pieza no se aplane en el horno y quede más jugosa, es importante que la asegures atándola a intervalos de 1cm con hilo para cocina o con alguna verdura que se preste y que hayas balanqueado previamente (pueden servir cebolllino, o los tallos de la cebolleta o el puerro, pasados unos minutos en agua hirviendo para ablandarlos y luego sumergidos en agua helada).
Ejerce presión para que los cortes queden lo mejor cerrados posible.
4. Frota la pieza con sal fina (así quedará crujiente) y colócala con los cortes para abajo en una bandeja para horno aceitada; riégala con muy poco aceite de oliva y al horno. Te aseguro que en 20-25 minutos está en su punto perfecto;te recomiendo que a la mitad del tiempo abras el horno para regar el asado con los jugos de la bandeja. Si le faltase color, gratínalo a fuego alto 5 minutos.
Comprueba que la carne está a tu gusto; siempre pudes cocerla un poco más (aunque al descansar tapada, se sigue cociendo).
5. Mantén el asado tapado con papel de aluminio, para que no pieda calor, mientras preparas la salsa: pasa los jugos de la bandeja a un cazo de fondo pesado, añade la mantequilla extra y pónlo a fuego medio hasta deshacer la grasa. Saltea la harina unos minutos, deshaciendo los grumos que se puedan crear (el instrumento que te resultará más versátil son las varillas de repostería). Añade el vino blanco sin dejar de remover durante 2 ó 3 minutos para que se evapore el exceso de alcohol y luego añade el caldo (o agua), los ajos "cascados" pero enteros y las aromáticas y deja cocer hasta que espese a tu gusto.
Corrije el punto de sal y añade pimienta a la salsa; Corta el lomo en lonchas regulares de 1 cm y sírvelas salseadas.
Fácil y sabrosísimo! Tienes que probarlo!
Ciao, gracias por tu visita y ya me contarás, si lo pruebas, cómo te salió!
Con nombre propio. En algunas ocasiones, sirven los nombres propios para despistar. Para los que no conozcan la receta aún, su nombre propio (y extraño a la lengua castellana) la dota de una aureola de alta cocina, pese a que su elaboración es sencillísima. Los resultados si son de alta cocina y, sobre todo ahora que viene el veranito, es una alternativa muy golosa al gazpacho, las ensaladas, el salmorejo.
Dicen que la inventó un chef francés que trabajaba en Estados Unidos; los ingredientes que no debe faltar en una vichysoisse son la patata y el puerro, aunque por extensión se llama vichysoisse a cualquier receta que incorpora patata, nata y otra u otras hortalizas (zanahoria, calabacín...). Hay quién rebaja con leche la cantidad de nata para hacer una crema más ligera, quién utiliza cebolla para complementar el puerro, quién prefiere aceite de oliva a mantequilla y quién usa perejil en lugar de cebollino para perfumarla.
Así es como la hacemos en casa y, fría o caliente, está muy buena.
VICHISOISSE
Ingredientes
(para 4 personas
-3 puerros grandes.
-4 patatas medianas o 3 grandes.
-1 cebolla mediana (o, aún mejor, 6-7 chalotas).
-100 ml de agua (o caldo vegetal).
-100 ml de leche.
-100 ml de nata para cocinar.
-1 cucharadita rasa de sal.
-1 cucharadita de pimienta negra recién molida.
-2 cucharadas de mantequilla.
-2 cucharadas de cebollino picado (o perejil) para decorar.
Como
1.Pon un cazo con capacidad para 2 l. a fuego medio, con la mantequilla; mientras empieza a deshacerse, separa las partes blancas del puerro, y haz un corte longitudinal empezando a 10 cms de la raiz y acabando en el otro extremo, seccionando la parte alta del tallo en dos mitades (de este modo tendrás acceso a las capas interiores, donde suele acumularse tierra). Desecha las raices y lávalos bien bajo el grifo con agua fría.
Córtalos a lo ancho en tiras de 1/2 cm e incorpóralo a la mantequilla.
2. Corta también en trozos pequeños la cebolla y añádela al cazo. Saltéa todo junto de cuando en cuando, mientras preparas las patatas.
Pela las patatas y pártelas con un cuchillo pequeño en trozos no muy grandes. Debes hacer piezas de superficie irregular, no hagas cortes limpios (así la patata se deshará con facilidad, aportando fécula); cuando el puerro y la cebolla estén blanditos y bien pochados, sin llegar a dorarse, echa toda la patata al cazo y rehoga todo junto durante unos 5 minutos.
3. Cubre las verduras con el agua y la leche. El líquido debe llegar a cubrir las verduras (si no es así, añade más líquido, pero sin pasarte). Reduce el fuego al mínimo cuando empiece a hervir; la patata tardará unos 15 minutos en ablandarse del todo (compruébalo); no es recomendable añadir ahora sal a la mezcla, porque el puerro perdería color (cosas de la sal...).
4. Cuando la patata esté ablandada, pasa el contenido del cazo a una batidora y tritúralo bien. Esta mezcla se introduce en la nevera para servirla bien refrigerada, que es lo suyo, aunque también se puede tomar caliente. Sólo en el momento de consumirla se le añade la nata: en ningún momento mezcles la nata en la batidora, porque la textura de la crema se volvería "chiclosa". Puedes batirla con el conjunto, cuando añadas la sal y la pimienta, o presentarla en cada ración para decorar.
Es tradicional servirla con aritos de cebollino, pero se puede presentar igualmente con perejíl picado, albahaca, salvia, estragón, pan o almendras tostadas...
Esta crema se mantiene bien dentro del frigo e incluso mejora de un día para otro; es muy interesante preparar de más y guardarla para varios menús, pero asegúrate siempre de que queda bien cerrada y no toma olores extraños en la nevera.
Espero que lo disfrutes, y gracias por tu visita!!!